Propiedades medicinales del THC Publicado el junio 28, 2024 por Masha Burelo Índice Toggle Historia del cannabis medicinalUsos medicinales del THC respaldados por la investigación científicaManejo del dolor crónicoTrastornos del sueño AntieméticoEstimulación del apetitoReducción de espasticidad en la esclerosis múltiple (EM) o lesión de médula espinalSíndrome de TouretteEnfermedad de ParkinsonGlaucomaConclusión La planta de cannabis ha sido utilizada como agente medicinal durante siglos. El cannabis produce cientos de compuestos, entre ellos el tetrahidrocannabinol (THC). El THC, la sustancia psicoactiva del cannabis, ha sido satanizada por la sociedad durante generaciones. Sin embargo, con un uso adecuado, puede ser un excelente tratamiento para algunas condiciones médicas. Hoy en el blog de Cannactiva, repasamos las propiedades beneficiosas que ha demostrado el THC según las últimas investigaciones científicas. Nota: Este es un artículo informativo y no tiene como objetivo prevenir, diagnosticar o tratar ninguna enfermedad. Historia del cannabis medicinal El uso medicinal del cannabis tiene raíces milenarias, remontándose a su cultivo en China alrededor del 4000 a.C., donde se empleaba para tratar diversas dolencias. Desde allí, se extendió a la India, el Medio Oriente, África y Europa. Sin embargo, el uso medicinal del cannabis declinó en el siglo XX debido a las políticas prohibicionistas, restricciones legales y la variabilidad de sus efectos. No obstante, el descubrimiento del sistema endocannabinoide en la década de 1990 renovó el interés científico en la planta del cannabis. Hoy en día, el cannabis medicinal es legal en muchas regiones, respaldado por una creciente evidencia científica. Historia sobre los Usos Medicinales del Cannabis Usos medicinales del THC respaldados por la investigación científica Manejo del dolor crónico El uso de cannabis para aliviar el dolor crónico es la razón principal mencionada por los pacientes que buscan tratamiento médico con esta planta. Estudios han demostrado que una gran mayoría de pacientes con tarjetas de marihuana medicinal la usan para tratar el dolor severo (5), y hay indicios de que muchos están sustituyendo los opioides por cannabis, reduciendo significativamente el uso de estos analgésicos convencionales (6). Aunque ensayos clínicos sugieren que los cannabinoides vegetales pueden aliviar el dolor (7, 8), la investigación sobre la eficacia, dosis, métodos de administración y efectos secundarios de los productos de cannabis disponibles comercialmente sigue siendo insuficiente. Dosis de CBD para el dolor Trastornos del sueño El THC puede ayudar en el tratamiento de trastornos del sueño a corto plazo, especialmente en personas con insomnio y otros trastornos relacionados con el sueño que son secundarios a otras afecciones médicas, como el dolor (20). Al unirse a los receptores cannabinoides en el cerebro, el THC puede influir en la liberación de neurotransmisores que promueven la somnolencia y reducen la vigilia, facilitando así un mejor descanso cuando se utiliza por periodos de tiempo corto, ya que podría afectar la calidad del sueño a largo plazo (20). Antiemético Los medicamentos utilizados en la quimioterapia a menudo causan náuseas y vómitos como efectos secundarios. Para tratar estos síntomas, se han aprobado varios tipos de medicamentos, incluyendo los cannabinoides nabilona y dronabinol, desde 1985 (1). Estos fármacos orales han demostrado ser efectivos para controlar las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia, comparables a los tratamientos tradicionales y superiores a un placebo (2, 3), mismo que se ha comprobado también para el THC en uso conjunto con CBD (4).Además, no se han estudiado los efectos del cannabidiol (CBD) en este contexto, lo cual es una necesidad expresada por los pacientes que desean evitar los efectos psicoactivos del THC. Investigar esta área podría ser importante en el futuro. CBD para Disminuir el Efecto del THC Estimulación del apetito El THC puede aumentar la ingesta de alimentos para evitar la pérdida de peso observada en algunas enfermedades, como el cáncer o el VIH/ SIDA (9-12). Estudios pequeños han indicado que el cannabis aumenta el apetito y la ingesta calórica, principalmente por el aumento de consumo de snacks (13). Aunque esto quizá se deba al efecto sinérgico de muchos de los componentes de la marihuana y no necesariamente al THC por sí mismo, sigue siendo una buena opción como paliativo para el cáncer. Reducción de espasticidad en la esclerosis múltiple (EM) o lesión de médula espinal La espasticidad, causada por daño en las neuronas motoras superiores, se manifiesta como contracciones musculares involuntarias y afecta a personas con enfermedades neurológicas crónicas como la esclerosis múltiple (EM) y la paraplejia por lesiones en la médula espinal (14).Algunos pacientes con EM utilizan cannabis para aliviar los síntomas, y estudios sugieren que ciertos extractos orales con THC pueden reducir levemente la espasticidad según la percepción de los pacientes, aunque no han demostrado consistentemente mejoras en evaluaciones médicas (8, 15). Cannabis y CBD para la Esclerosis Múltiple: Estudios Síndrome de Tourette El síndrome de Tourette es una condición neurológica que causa movimientos o sonidos involuntarios llamados «tics». Aunque no tiene cura, estudios con THC han mostrado una mejoría en la gravedad de los tics (8, 16, 17). No se ha demostrado un vínculo claro entre el síndrome y los mecanismos del cannabis, aunque algunos informes sugieren que podría reducir los tics debido a sus efectos para disminuir la ansiedad. Enfermedad de Parkinson El cannabis medicinal ha mostrado una mejoría en los temblores derivados del parkinsonismo según lo reportado por dos grupos de investigación (17, 19). Sin embargo, no parece ser de ayuda con los movimientos involuntarios inducidos por el consumo de levodopa (17), que es el tratamiento primario para la enfermedad de Parkinson. CBD para el Parkinson Glaucoma El glaucoma es una causa importante de ceguera y se caracteriza por el daño al nervio óptico debido a una presión ocular elevada. Los tratamientos se enfocan en reducir esta presión. Algunos estudios sugieren que la marihuana puede disminuir la presión ocular, pero lo hace de manera temporal (18). Mientras que un tratamiento adecuado en la reducción de la presión intraocular debe ofrecer efectos sostenidos, dado que el THC genera tolerancia en algún momento y la escalación de dosis implica más efectos psicoactivos para los pacientes, no se considera la mejor alternativa. Conclusión El THC tiene un potencial terapéutico significativo, particularmente para el manejo de los síntomas de enfermedades crónicas y ciertas condiciones de salud. Sin embargo, su uso debe gestionarse por un profesional de la salud para minimizar los riesgos, especialmente teniendo en cuenta las variaciones individuales en respuesta a los tratamientos a base de cannabis. Aunque la investigación sobre la marihuana para usos medicinales sigue en curso, dos grandes inconvenientes de su uso son el desarrollo de tolerancia y el efecto psicoactivo. Nota: Este es un artículo informativo y no tiene como objetivo prevenir, diagnosticar o tratar ninguna enfermedad. Su contenido puede complementar, pero nunca debe reemplazar, el diagnóstico o tratamiento de cualquier enfermedad o síntoma. Los productos de Cannactiva no son medicamentos y están destinados a uso externo. Pueden existir nuevas evidencias científicas relevantes desde la fecha de publicación. Consulte con su médico antes de utilizar CBD. El enfoque terapéutico debe ser siempre personalizado y dependerá de la valoración profesional. Referencias Grotenhermen, F., & Müller-Vahl, K. (2012). The therapeutic potential of cannabis and cannabinoids. Deutsches Arzteblatt international, 109(29-30), 495–501. https://doi.org/10.3238/arztebl.2012.0495 Phillips, R. S., Friend, A. J., Gibson, F., Houghton, E., Gopaul, S., Craig, J. V., & Pizer, B. (2016). Antiemetic medication for prevention and treatment of chemotherapy-induced nausea and vomiting in childhood. The Cochrane database of systematic reviews, 2(2), CD007786. https://doi.org/10.1002/14651858.CD007786.pub3 Smith, L. A., Azariah, F., Lavender, V. T., Stoner, N. S., & Bettiol, S. (2015). Cannabinoids for nausea and vomiting in adults with cancer receiving chemotherapy. The Cochrane database of systematic reviews, 2015(11), CD009464. https://doi.org/10.1002/14651858.CD009464.pub2 Grimison, P., Mersiades, A., Kirby, A., Lintzeris, N., Morton, R., Haber, P., Olver, I., Walsh, A., McGregor, I., Cheung, Y., Tognela, A., Hahn, C., Briscoe, K., Aghmesheh, M., Fox, P., Abdi, E., Clarke, S., Della-Fiorentina, S., Shannon, J., Gedye, C., … Stockler, M. (2020). Oral THC:CBD cannabis extract for refractory chemotherapy-induced nausea and vomiting: a randomised, placebo-controlled, phase II crossover trial. Annals of oncology : official journal of the European Society for Medical Oncology, 31(11), 1553–1560. https://doi.org/10.1016/j.annonc.2020.07.020 Light MK, Orens A, Lewandowski B, Pickton T. (2014). Market size and demand for marijuana in Colorado. The Marijuana Policy Group. Boehnke, K. F., Litinas, E., & Clauw, D. J. (2016). Medical Cannabis Use Is Associated With Decreased Opiate Medication Use in a Retrospective Cross-Sectional Survey of Patients With Chronic Pain. The journal of pain, 17(6), 739–744. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2016.03.002 Andreae, M. H., Carter, G. M., Shaparin, N., Suslov, K., Ellis, R. J., Ware, M. A., Abrams, D. I., Prasad, H., Wilsey, B., Indyk, D., Johnson, M., & Sacks, H. S. (2015). Inhaled Cannabis for Chronic Neuropathic Pain: A Meta-analysis of Individual Patient Data. The journal of pain, 16(12), 1221–1232. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2015.07.009 Whiting, P. F., Wolff, R. F., Deshpande, S., Di Nisio, M., Duffy, S., Hernandez, A. V., Keurentjes, J. C., Lang, S., Misso, K., Ryder, S., Schmidlkofer, S., Westwood, M., & Kleijnen, J. (2015). Cannabinoids for Medical Use: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA, 313(24), 2456–2473. https://doi.org/10.1001/jama.2015.6358 Williams, C. M., & Kirkham, T. C. (2002). Reversal of delta 9-THC hyperphagia by SR141716 and naloxone but not dexfenfluramine. Pharmacology, biochemistry, and behavior, 71(1-2), 333–340. https://doi.org/10.1016/s0091-3057(01)00694-3 Foltin, R. W., Fischman, M. W., & Byrne, M. F. (1988). Effects of smoked marijuana on food intake and body weight of humans living in a residential laboratory. Appetite, 11(1), 1–14. https://doi.org/10.1016/s0195-6663(88)80017-5 Abel E. L. (1975). Cannabis: effects on hunger and thirst. Behavioral biology, 15(3), 255–281. https://doi.org/10.1016/s0091-6773(75)91684-3 Mattes, R. D., Engelman, K., Shaw, L. M., & Elsohly, M. A. (1994). Cannabinoids and appetite stimulation. Pharmacology, biochemistry, and behavior, 49(1), 187–195. https://doi.org/10.1016/0091-3057(94)90475-8 Kirkham T. C. (2009). Cannabinoids and appetite: food craving and food pleasure. International review of psychiatry (Abingdon, England), 21(2), 163–171. https://doi.org/10.1080/09540260902782810 Pandyan, A. D., Gregoric, M., Barnes, M. P., Wood, D., Van Wijck, F., Burridge, J., Hermens, H., & Johnson, G. R. (2005). Spasticity: clinical perceptions, neurological realities and meaningful measurement. Disability and rehabilitation, 27(1-2), 2–6. https://doi.org/10.1080/09638280400014576 Zajicek, J. P., Hobart, J. C., Slade, A., Barnes, D., Mattison, P. G., & MUSEC Research Group (2012). Multiple sclerosis and extract of cannabis: results of the MUSEC trial. Journal of neurology, neurosurgery, and psychiatry, 83(11), 1125–1132. https://doi.org/10.1136/jnnp-2012-302468 Koppel, B. S., Brust, J. C., Fife, T., Bronstein, J., Youssof, S., Gronseth, G., & Gloss, D. (2014). Systematic review: efficacy and safety of medical marijuana in selected neurologic disorders: report of the Guideline Development Subcommittee of the American Academy of Neurology. Neurology, 82(17), 1556–1563. https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000000363 Koppel B. S. (2015). Cannabis in the Treatment of Dystonia, Dyskinesias, and Tics. Neurotherapeutics : the journal of the American Society for Experimental NeuroTherapeutics, 12(4), 788–792. https://doi.org/10.1007/s13311-015-0376-4 Flach A. J. (2002). Delta-9-tetrahydrocannabinol (THC) in the treatment of end-stage open-angle glaucoma. Transactions of the American Ophthalmological Society, 100, 215–224. Holden, S. K., Domen, C. H., Sillau, S., Liu, Y., & Leehey, M. A. (2022). Higher Risk, Higher Reward? Self-Reported Effects of Real-World Cannabis Use in Parkinson’s Disease. Movement disorders clinical practice, 9(3), 340–350. https://doi.org/10.1002/mdc3.13414 Babson KA, Sottile J, Morabito D. Cannabis, Cannabinoids, and Sleep: a Review of the Literature. Curr Psychiatry Rep. 2017 Apr;19(4):23. doi: 10.1007/s11920-017-0775-9. PMID: 28349316. Masha BureloInvestigadora en cannabinoides | Doctoranda en Neurociencia Masha Burelo es Maestra en Ciencias Farmacéuticas e investigadora en neurociencias. Actualmente está realizando su Doctorado en Neurociencia en la Universidad de Aberdeen, [...]