Una de las características más conocidas del consumo de cannabis es que produce aumento del apetito, comúnmente llamado como “munchies”. ¿Es cierto eso del cannabis? ¿Qué componente tiene el cannabis que hace que aumente el apetito? ¿Los consumidores de cannabis tienen más sobrepeso? ¿El CBD también aumenta el apetito? Todo ello lo descubrimos en el post de hoy.
Cannabis y la sensación de hambre
Acabas de comer algo hace poco, fumas un porro y, de repente, no puedes resistirte a picar algo antes de la cena. ¿Te ha pasado? El cannabis produce un aumento del apetito, un fenómeno conocido comúnmente como “munchies”, que ocurre principalmente debido al tetrahidrocannabinol (THC), el principal compuesto psicoactivo del cannabis.
El THC interactúa con los receptores en el cerebro que controlan el hambre, haciendo que sientas deseos intensos de comer.
De hecho, uno de los usos medicinales del THC es aumentar la ingestión de alimentos en pacientes con inapetencia o anorexia. Así que sí, es verdad, el cannabis realmente puede abrir tu apetito de una manera bastante notable.
¿Qué cannabinoide es el principal responsable del aumento del apetito?
¿Cómo afecta el THC al cerebro para causar hambre?
¿El CBD también aumenta el apetito?
¿Qué es el munchies y por qué se asocia con el consumo de cannabis?
¿El efecto munchies ocurre en todos los consumidores de cannabis?
¿Los consumidores de cannabis tienen más sobrepeso?
¿Por qué el cannabis aumenta el apetito? El proceso científico
Cuando las personas consumen cannabis, a menudo experimentan una sensación de hambre intensa, incluso si han comido recientemente. Este fenómeno ha intrigado tanto a consumidores como a científicos.
Mecanismo de acción del cannabis sobre la sensación de hambre
La respuesta a por qué el cannabis da hambre radica en su composición química, específicamente en los cannabinoides, y su interacción con el sistema endocannabinoide del cuerpo humano.
El THC actúa sobre los receptores cannabinoides en el cerebro, situados en las neuronas, particularmente sobre los receptores CB1. Estos receptores forman parte del sistema endocannabinoide, el cual juega un papel crucial en la regulación de varias funciones fisiológicas, incluido el control del apetito. Cuando el THC se une a los receptores CB1, desencadena una serie de señales que pueden aumentar el deseo de comer.
Las investigaciones científicas han demostrado que el THC actúa sobre las neuronas del hipotálamo, una región del cerebro que controla el hambre y la saciedad, aumentando la producción de hormonas y neuroquímicos relacionados con la sensación de hambre que estimulan el apetito.
Además de afectar el hipotálamo, el THC también mejora la sensibilidad de nuestros sentidos, especialmente el olfato y el gusto. Estudios han indicado que la activación de los receptores CB1 puede intensificar el placer derivado de comer, haciendo que los alimentos parezcan más atractivos y sabrosos. Esto se traduce en un aumento del deseo de comer, incluso cuando no se tiene hambre real, lo cual intensifica aún más las ganas de comer.

Otro factor importante es que el THC aumenta los niveles de grelina del cuerpo, una hormona secretada en el estómago conocida como la hormona del hambre, por estimular el apetito.
Un estudio demostró que el cannabis actúa como estimulante del apetito, aumentando la ingesta calórica diaria hasta un 40% (2).
Implicaciones: Usos del cannabis medicinal
El efecto del cannabis para aumentar el apetito tiene importantes implicaciones a nivel de cannabis medicinal. Entre las posibles aplicaciones, se encuentra su uso en pacientes con condiciones que causan pérdida de apetito, como el VIH/SIDA y tratamientos para el cáncer. En cualquier caso, el uso medicinal del cannabis debe ir siempre acompañado de consejo médico profesional, en base a una valoración de cada caso particular, y considerando la medicación y dosis necesarias. Consulte con su médico especialista si tiene dudas.
Conclusión
Ser consciente de que el consumo de cannabis puede aumentar nuestra ingestión de alimentos, especialmente los más insanos (por el placer que produce comerlos, al tener los sentidos del olfato y gusto acentuados), puede ayudar a entender mejor el complejo efecto de la planta del cannabis en nuestro cuerpo.
El efecto sobre el aumento del apetito que produce el THC es fisiológico y es probable que todos los consumidores lo experimenten en mayor o menor medida. Para algunos, este es otro motivo, junto con los efectos sobre el cerebro del THC, para dejar los porros. El CBD no produce este efecto, sino al contrario, que podría disminuir los efectos del THC.
Por otro lado, curiosamente, los datos muestran que los consumidores de cannabis no tienen más sobrepeso que los no consumidores, lo que implica un mecanismo complejo entre el aumento del apetito del cannabis y el control de peso. Entender estos mecanismos no solo es fascinante desde un punto de vista científico, sino que también puede tener implicaciones importantes para el uso medicinal del cannabis, especialmente en pacientes que necesitan estimular su apetito.
La próxima vez que te preguntes si el cannabis produce hambre, sabrás que es una compleja interacción química la que está detrás de este fenómeno tan peculiar. ¡Buen apetito!

