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Historia de Albert Hofmann: Más que el descubridor del LSD

Historia de Albert Hofmann

Albert Hofmann (1906-2008), químico suizo y descubridor del LSD, dejó una huella indeleble en la historia de la ciencia, la cultura y la farmacología. Su descubrimiento del LSD en 1938 transformó la percepción de las sustancias psicoactivas en Occidente, desafiando las fronteras entre terapia, contracultura y exploración espiritual.

Descubrimos su historia en este artículo escrito por Jorge Melero y Jorge Escohotado, directores de La Emboscadura, la editorial monográfica de Antonio Escohotado, quien además de ser el autor de la célebre obra Historia de las Drogas, era amigo íntimo de Albert Hofmann. 

Un científico visionario en tiempos de cambio

La figura de Albert Hofmann (1906-2008) se ubica en un contexto histórico complejo, en el que el diálogo entre la ciencia y la cultura se hallaba en plena transformación. Hofmann, un químico suizo vinculado a la prestigiosa farmacéutica Sandoz, es recordado por el descubrimiento de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), un compuesto que no solo cambiaría la percepción que Occidente tenía de ciertas sustancias psicoactivas, sino que, con el tiempo, pondría en cuestión la misma noción de “fármaco” y las fronteras entre la terapia, la exploración interior y la contracultura. 

A diferencia de la Antigüedad, en la que el concepto de phármakon englobaba tanto remedio como veneno, la sociedad moderna, concibió una división rígida entre la droga tóxica, moralmente cuestionable, y el medicamento legítimo, regulado por el Estado. El LSD llevó esta tensión al extremo, poniendo en evidencia, una vez más, que ninguna clasificación es estática ni definitiva. 

Inicios de Albert Hofmann: Naturaleza, química e investigación del cornezuelo del centeno

Albert Hofmann nació el 11 de enero de 1906, en Baden, Suiza, y mostró desde joven una inclinación hacia la naturaleza, la química orgánica y la búsqueda de los misterios que se ocultaban en la relación entre el ser humano y el entorno. Su formación universitaria en la Universidad de Zúrich le otorgó las herramientas básicas para adentrarse en la investigación farmacológica. Ya en Sandoz, en la ciudad de Basilea, Hofmann comenzó a estudiar los alcaloides del cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea), un hongo con una rica tradición en la farmacopea europea y que, desde la época clásica, había despertado interés por sus propiedades ambiguas, a la vez curativas y peligrosas (Escohotado, 1998).

Cornezuelo del centeno
Cornezuelo del centeno. Nota: El cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea) es un hongo que crece en los granos de cereales, especialmente en el centeno, que produce alcaloides tóxicos. Estos compuestos fueron responsables de una enfermedad devastadora en la Edad Media llamada Fuego de San Antonio o ergotismo. La enfermedad afectaba principalmente a personas que consumían pan u otros alimentos elaborados con granos contaminados por este hongo, y sus síntomas incluían alucinaciones, espasmos musculares, convulsiones y, en casos graves, gangrena, debido a la contracción extrema de los vasos sanguíneos. Aunque el cornezuelo era temido por su toxicidad, también se utilizó en pequeñas dosis como remedio.

El descubrimiento del LSD: De la intuición a la revolución

En 1938, Hofmann sintetizó por primera vez el LSD-25, un derivado de la ergolina, una clase de alcaloide del cornezuelo del centeno. Era el 25º compuesto sintetizado por el químico suizo durante su investigación con derivados del ácido lisérgico, hoy en día denominado simplemente LSD.

En aquel momento, el hallazgo no llamó especialmente la atención: el compuesto no parecía poseer utilidad terapéutica inmediata, y quedó archivado. Sin embargo, Hofmann, guiado por una intuición que él mismo describiría como una especie de “llamada interior”, decidió volver sobre esa sustancia cinco años más tarde. Fue precisamente en la primavera de 1943, en pleno caos global de la Segunda Guerra Mundial, cuando realizó una nueva síntesis y experimentó un contacto fortuito con pequeñas cantidades del compuesto. Este episodio marcaría un punto de inflexión, pues Hofmann percibió alteraciones perceptivas y sensoriales que le resultaron tan sorprendentes como inquietantes. 

Hofmann ingirió una dosis de 0,25 miligramos (250 microgramos) de LSD, una cantidad extremadamente alta para una sustancia tan potente como el LSD, con microdosis efectivas a partir de tan solo 20 microgramos.
Hofmann ingirió una dosis de 0,25 miligramos (250 microgramos) de LSD, una cantidad extremadamente alta para una sustancia tan potente como el LSD, con microdosis efectivas a partir de tan solo 20 microgramos.

Tres días después, el 19 de abril de 1943, decidió autoadministrarse deliberadamente una dosis mínima de LSD para comprender sus efectos. El famoso trayecto en bicicleta desde el laboratorio hasta su casa, recordado como el “Bicycle Day”, se convertiría en una suerte de hito fundacional de la investigación psicodélica. Aquella experiencia sensorial, introspectiva y profundamente transformadora evidenciaba que el LSD podía alterar la conciencia de una forma inédita, abriendo la puerta a nuevos campos de investigación psiquiátrica, psicológica y filosófica.

Historia del LSD: De la investigación terapéutica a la revolución cultural 

La recepción del LSD fue en un principio ambigua. Durante la década de 1950, el mundo vivía los efectos de la posguerra y el auge de la psiquiatría moderna. Psiquiatras, neurólogos y psicólogos exploraron su potencial terapéutico con un interés que recordaba a las prácticas de la Antigüedad, donde no se trazaba una división tajante entre remedio y sustancia visionaria. El LSD entró en un circuito académico y médico: se utilizó para tratar adicciones como el alcoholismo, depresiones resistentes y otros trastornos, con resultados dispares pero prometedores (Carod-Artal, 2013). 

Sin embargo, este entusiasmo médico y científico se vio superado por las dinámicas culturales y políticas de los años 60. Bajo la influencia de grandes figuras como Timothy Leary, Aldous Huxley o Ken Kessey, el LSD trascendió el ámbito clínico y pasó a convertirse en un símbolo, un catalizador de la revolución cultural, la protesta política y la exploración espiritual.

Foto histórica del evento Human Be-In (1967), un evento emblemático que tuvo lugar el 14 de enero de 1967 en el Parque Golden Gate de San Francisco. Este evento reunió a miles de personas, incluyendo figuras prominentes de la generación beat y la contracultura hippie, para celebrar y promover la paz, el amor y la exploración de la conciencia. Se considera uno de los eventos precursores del Verano del Amor de 1967, que marcó el auge del movimiento hippie​. Expuesta en el National American Museum of American History, Washington DC.
Human Be-In (1967) fue un evento realizado en el Golden Gate Park de San Francisco que marcó un hito en la contracultura de los años 60 y fue clave para popularizar el LSD como símbolo de exploración espiritual y protesta cultural. En él participaron figuras como Timothy Leary, quien pronunció su célebre frase “Turn on, tune in, drop out”: un llamado a despertar la conciencia, sintonizar con valores auténticos y abandonar estructuras opresivas para vivir de forma más libre y alineada con uno mismo.

La adopción masiva e indiscriminada del LSD provocó la preocupación de figuras como el propio Albert Hofmann, quien advertía sobre el uso irresponsable de la sustancia fuera de un marco terapéutico controlado. 

La preocupación de Hofmann sobre el uso del LSD

El propio Hofmann expresó reiteradamente su preocupación ante el uso irresponsable de la sustancia fuera del contexto terapéutico. En sus memorias, subrayó que el LSD podía ser una “medicina del alma”, siempre y cuando se empleara con rigor, respeto, pautas claras y supervisión, algo que recordaba la actitud prudente de los médicos hipocráticos o la reglamentación religiosa de los cultos antiguos. Sin embargo, frente a la euforia juvenil y las autoridades escandalizadas, las investigaciones médicas fueron pronto obstaculizadas. Igual que en la Roma clásica el culto báquico pasó de ser una celebración festiva a convertirse en objeto de persecución (Escohotado, 2021, p. 140), el LSD transitó del reconocimiento terapéutico al estatus de droga prohibida y demonizada. 

Programas clandestinos y la doble moral política

La firma de convenciones internacionales y el endurecimiento de las normativas internas en múltiples países, entre ellos Estados Unidos, situaron al LSD en la Lista I de sustancias controladas, asimilándolo a compuestos sin valor médico reconocido y con alto potencial de abuso (Hofmann et al., 2013). 

Paradójicamente, mientras se restringía su estudio en ámbitos académicos, entidades gubernamentales como la CIA llevaron a cabo programas clandestinos —como el célebre MK-Ultra— utilizando LSD con propósitos de control mental, espionaje y guerra psicológica, lo que muestra las dobles varas de medir que a menudo adopta el poder político (Hinojosa, 2022, p. 4). 

El renacimiento psicodélico del siglo XXI

Hacia finales del siglo XX, y con mayor énfasis en el XXI, la situación comenzó a cambiar lentamente. Nuevas investigaciones, amparadas por la creciente evidencia sobre el potencial terapéutico de sustancias psicodélicas en entornos controlados, han propiciado un renovado interés científico por el LSD, la psilocibina y otros compuestos afines. Este renacimiento recuerda la advertencia de Hofmann sobre la necesidad de superar prejuicios y explorar la farmacología con rigor y curiosidad, no con el propósito de “intoxicar” a la sociedad, sino de encontrar herramientas valiosas para la salud mental, la creatividad y el autoconocimiento.

Antonio Escohotado y Albert Hofmann mantuvieron una estrecha relación de amistad durante años. Hofmann es el científico suizo que descubrió el LSD. Escohotado, filósofo español, es el autor de la Historia General de las Drogas, uno de los mejores libros sobre la materia.
Antonio Escohotado y Albert Hofmann mantuvieron una estrecha relación de amistad durante años. Escohotado, filósofo español, es el autor de la Historia General de las Drogas, uno de los mejores libros sobre la materia.

La amistad entre Albert Hofmann y Antonio Escohotado

Resulta casi imperativo reseñar la bonita amistad que Hofmann mantenía con el pensador madrieño Antonio Escohotado, con quien compartía una afinidad intelectual y espiritual tan estrecha que solían llamarse mutuamente “padre e hijo”. Ambos se admiraban profundamente y encontraron en sus conversaciones un terreno fértil para explorar las implicaciones filosóficas, culturales y terapéuticas de los enteógenos. 

En una ocasión memorable, Hofmann, Escohotado, Jonathan Ott y Alexander Shulgin, padre del MDMA y el 2C-B –y escritor de las obras PiHKAL y TiHKAL cuya reedición será publicada por La Emboscadura este próximo mes–, coincidieron en los Cursos de Verano de El Escorial. Estos sujetos eran las cuatro personas más importantes del mundo en el ámbito farmacológico. Es precisamente en las obras que hemos mencionado donde se cuenta esta experiencia desde el punto de vista tanto de Shulgin como de Escohotado:

Al menos en dos ocasiones el Felipe II fue un hotel invadido por la psiquedelia, donde no ya alumnos, sino secretarias, barman y ascensorista intercambiaban experiencias con los ponentes. Celebradas la víspera del día libre, esas ingestas se hacían calculando picos y mesetas de cada producto, para que la altura empezase a cundir hacia las 3, y que yo sepa todo el mundo viajó satisfactoriamente a despecho de ser muchos. (Shulgin, 2025)

Tras descubrir el LSD, Hofmann continuó trabajando en Sandoz como director de investigación en el Departamento de Productos Naturales, hasta retirarse en 1971. Además de descubrir el LSD, fue el primero en sintetizar la psilocibina (un componente activo de los hongos alucinógenos) en 1958; descubrió otros principios alucinógenos del Ololiuqui (Morning Glory), la amida de ácido lisérgico y el ácido lisérgico hidroxietilamida. También contribuyó al desarrollo de medicamentos como Hydergine (para la circulación cerebral) y Dihidroergotamina (para estabilizar la presión arterial).

En 1979, Hofmann publicó su libro My Problem Child (LSD: Mi hijo problemático), una obra en la que reflexionaba sobre el descubrimiento del LSD y los acontecimientos que lo convirtieron en un símbolo de la contracultura. El libro fue escrito cuando la sustancia estaba prohibida y su investigación severamente restringida, y ofrece una visión personal y crítica sobre los usos terapéuticos del LSD, su impacto cultural y las controversias que rodearon su popularización. Hofmann creía que el LSD tenía un gran potencial para abordar los problemas psicológicos modernos, como la conexión, el materialismo, y la falta de propósito en la sociedad contemporánea, y consideraba que su descubrimiento debía usarse en contextos terapéuticos y espirituales, no recreativos. Una obra considerada fundamental para comprender tanto la ciencia como la filosofía detrás del LSD.

El legado de Albert Hofmann

Albert Hofmann falleció en 2008, a la edad de 102 años, tras haber presenciado todo el arco histórico del LSD: desde su descubrimiento en una modesta síntesis de laboratorio, hasta su entronización como icono contracultural, su proscripción legal y su lento resurgir en el ámbito clínico. Su figura encarna la paradoja del phármakon en la modernidad: una sustancia capaz de despertar temores, dogmas y prohibiciones al mismo tiempo que alberga una promesa terapéutica y espiritual. Así, el legado de Hofmann nos invita a reflexionar críticamente sobre las políticas prohibicionistas, las visiones morales y la importancia de un análisis desapasionado, basado en la evidencia, que nos permita armonizar las necesidades de la salud pública, la libertad individual y el progreso científico. 

De esta forma, al evocar la historia de Albert Hofmann y el LSD, retornamos a un dilema fundamental: ¿qué sustancias merecen ser perseguidas, veneradas, comprendidas o estudiadas? La respuesta, como tantas otras en el ámbito de los psicoactivos, es compleja. Pero la figura de Hofmann nos recuerda que, si no se revisan las barreras legales y las inercias políticas, se corre el riesgo de perder valiosas oportunidades para mejorar el entendimiento de la conciencia humana, perpetuando así la ceguera colectiva frente a herramientas que, bien empleadas, podrían incidir positivamente en el bienestar y la libertad del individuo. 

Jorge Melero y Jorge Escohotado (Los Emboscados), en Madrid a 28/12/2024

Bibliografía
  • Carod-Artal, F. J. (2013). Plantas psicoactivas en la antigua Grecia. Neurosciences and History, 1(1), 28-38. 
  • Escohotado, A. (1998). Historia general de las drogas. Espasa. 
  • Escohotado. A. (2021). Majestades, crímenes y víctimas. Emboscadura editorial.
  • Hofmann, A., Wasson, R.G., Ruck, C. (2013). El camino a Eleusis. Una solución al enigma de los misterios. Fondo de cultura económica. 
  • Hinojosa, M. (2020). Timothy Leary. El sumo sacerdote de la nueva conciencia. Cannabis Magazine. 
  • Shulgin, A. (2025) TiHKAL. Parte narrativa. La Emboscadura.
Foto de La Emboscadura

La Emboscadura
La Emboscadura La Emboscadura es la editorial  monográfica sobre Antonio Escohotado de su hijo Jorge Escohotado. Junto con Jorge Melero, trabajan para la difusión global del pensamiento de Antonio Escohotado.  [...]

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