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Historia de los Fármacos: De Drogas a Medicamentos

Historia de las drogas, apotecario antiguo

Desde tiempos ancestrales, plantas como el cannabis, la adormidera, la mandrágora y el opio han tenido roles cruciales tanto en la medicina tradicional como en rituales religiosos y prácticas culturales. Estas plantas, consideradas en diferentes épocas como remedios o venenos, reflejan la compleja relación que la humanidad ha mantenido con el mundo natural y sus recursos.

Hoy en el blog de Cannactiva invitamos a Jorge Melero, y Jorge Escohotado, socios de La Emboscadura, la editorial monográfica de Antonio Escohotado, célebre autor de Historia General de las Drogas, para hablar sobre el concepto de Phármakon.

Concepto de fármaco: El significado de Phármakon

El concepto de fármaco ha evolucionado significativamente a lo largo de la historia, adaptándose a las cambiantes percepciones culturales y científicas. 

Originariamente, la palabra griega phármakon encapsulaba una dualidad inherente: remedio y veneno, un significado que trasciende la mera categorización de sustancias. A medida que avanzamos en la historia, desde los primeros tratados de Hipócrates hasta las interpretaciones modernas, encontramos que la noción de fármaco ha estado siempre ligada a la comprensión de sus efectos contextuales y dosimétricos. Esta complejidad semántica y funcional refleja la profunda interconexión entre medicina, filosofía y sociología, destacando cómo las palabras que utilizamos para describir los fármacos pueden influir en nuestras percepciones y experiencias de sus efectos. 

Cajonera de botica antigua: una ventana al pasado farmacéutico que guarda los secretos de sustancias como opio, ipecacuana y estramonio, usadas en la medicina tradicional
Cajonera de botica antigua: sustancias como el opio, ipecacuana y estramonio, usadas en la medicina tradicional y de las cuales derivan algunos fármacos actuales.

Droga o medicamento: El impacto del lenguaje en la percepción 

Quizá la eterna pregunta filosófica resida en entender si los conceptos moldean nuestra percepción o son únicamente símbolos que le dan nombre.

La hipótesis de Sapir-Whorf (Parra, 1988) nos dice que el idioma moldea completamente tu percepción de la realidad. Algunas tribus de esquimales, por ejemplo, tienen múltiples palabras para nombrar tipos de blanco, por lo que distinguen variedades que otros humanos no pueden. Esto resulta especialmente interesante en lo que respecta a la farmacología, ¿acaso la terminología que le das a un fármaco puede variar los efectos que tiene sobre ti? ¿Terminan tus creencias determinando parte de la realidad?

Esta cuestión es ciertamente compleja, sin embargo, la existencia de placebos en todos los estudios con medicamentos nos demuestra que en efecto la concepción de la sustancia que tomas tiene una repercusión directa sobre el efecto que esta imprime sobre ti. Por tanto, debemos plantearnos si la terminología empleada, en este caso droga o medicamento, puede tener un efecto directo sobre el consumidor, si los estereotipos que directamente relacionamos con cada fármaco terminan moldeando la realidad de los mismos. 

Origen y etimología de la palabra fármaco

La palabra fármaco es definida a día de hoy por la RAE como: “Medicamento elaborado con una molécula específica’’, mientras que la palabra medicamento se define como: “Sustancia que, administrada interior o exteriormente a un organismo animal, sirve para prevenir, curar o aliviar la enfermedad y corregir o reparar las secuelas de esta’’. Por tanto, son considerados fármacos únicamente las sustancias que, elaboradas con una molécula específica, tratan de mitigar alguna enfermedad. 

Sin embargo, sus orígenes se encuentran la palabra griega phármakon cuyo significado resulta mucho más amplio: “La palabra griega phármakon, tiene el doble sentido de veneno y remedio, una única palabra para dar la vida y para dar la muerte’’ (López, 2021, p. 1). Si atendemos al diccionario, podemos comprobar cómo esta palabra se ha visto desprovista de parte de su significado:

Fármaco es una palabra polisémica, su género gramatical es neutro y puede significar tanto remedio como veneno; bebida embriagante, filtro; o incluso hechizo, operación mágica. (…) (phármakon): remedio, medicamento, droga medicinal [brebaje, polvos, ungüento]; droga venenosa, veneno; droga o brebaje mágico, bebedizo, filtro; operación mágica, encantamiento; fig. medio o recurso secreto (Pabón, 2014, p. 617). 

Podemos incluso inspeccionar más profundamente su etimología: “se trata de un término compuesto, con una primera parte que significa «trasladar» y una segunda que significa «poder». En ese caso, fármaco sería «[lo que] tiene poder de trasladar [impurezas]»’’ (Escohotado, 1998, p. 28). 

Y es que hasta Hipócrates era percibido como mágico “cualquier cuerpo simple o compuesto capaz de modificar el ánimo’’ (Escohotado, 1998, p. 28). 

Por tanto, cabe preguntarnos, ¿acaso los griegos eran tan ignorantes que no distinguían un remedio de un veneno? Desde luego habríamos de ser demasiado incautos para suscribir tal afirmación. Como diría mucho más adelante el médico y alquimista Paracelso, considerado el padre de la toxicología y célebre por sus importantes aportaciones a la medicina: “sola dosis facit venenum”, o “solo la dosis hace el veneno’’ (Escohotado, 1998, p. 80).

Así era considerado el fármaco en la antigua Grecia donde, lejos de atribuir facultades morales como bueno o malo a las sustancias, quedaba patente que su utilidad radica en las cantidades. Es de dominio público que hasta algo tan indispensable para la vida como es el agua podría acabar siendo una causa de muerte si se ingiriera más cantidad de la que el organismo puede soportar. En el primer tratado de botánica escrito en el siglo IV a.C., Historia de las plantas, Teofrasto, que curiosamente vivió hasta los 85 años de edad, algo poco común en aquella época, afirma lo siguiente: 

Se administra una dracma si el paciente debe simplemente animarse y pensar bien de sí mismo; el doble de esa dosis si debe delirar y sufrir alucinaciones; el triple si debe quedar permanentemente loco; se administra una dosis cuádruple si el hombre debe ser muerto (1483).

Historia de las Plantas de Teofrasto, uno de los primeros textos sobre farmacología. En su tratado, no se observa ninguna diferencia lingüística que distinga droga de medicamento.
Historia de las Plantas de Teofrasto, uno de los primeros textos sobre farmacología. En su tratado, no se observa ninguna diferencia lingüística que distinga droga de medicamento.

Filosofía y ética en el uso de sustancias medicinales

La concepción científica de la sustancia contemplaba su uso con múltiples fines en función de las proporciones de esta, sin embargo, aceptar esta lectura del pharmakon como única sería incurrir en un análisis superficial del término. 

En Platón, por ejemplo, encontramos un enfoque que va más allá: 

Hay que saber, en efecto, que Platón desconfía del pharmakon en general, incluso cuando se trata de drogas utilizadas para fines exclusivamente terapéuticos, aún empleadas con buenas intenciones como es el caso de la medicina, e incluso si son como tales eficaces, como es el caso de los psicofármacos. No existe remedio inofensivo, el pharmakon no puede nunca ser simplemente benéfico (Derrida, 1975, p. 110). 

El remedio y el veneno, la cura y el daño, están entrelazados de tal manera que cualquier intento de utilizar el pharmakon implica inevitablemente un riesgo inherente y requiere, por tanto, una responsabilidad ética considerable. Resulta curioso que pharmakós, una palabra muy similar a pharmakon, significa en griego chivo expiatorio:

Muy notable resulta que la palabra griega para droga sea phármakon, y que pharmakós –cambiando sólo la letra final y el acento– signifique chivo expiatorio. Lejos de ser una mera coincidencia, eso muestra hasta qué punto medicina, religión y magia son inseparables en los comienzos (Escohotado, 2018, p. 14).

Según la RAE, chivo expiatorio no es otra cosa que: “Persona sobre la que se hacen recaer culpas ajenas para eximir a los verdaderos culpables’’. Es decir, una cabeza de turco que absorbe responsabilidades por acciones que no ha cometido.

Puede que esto se aplique sobre las drogas ilícitas, poniendo sobre sus hombros cargas que no le corresponden, como antes hemos indicado, las sustancias no parecen ser buenas o malas en sí mismas, no merecen ser demonizadas ni vilipendiadas, sino que su uso, y en especial su abuso, es lo que determina el efecto de la misma sobre el consumidor.

Phármakon y pharmakós: la sutil diferencia en la terminación refleja hasta qué punto medicina, religión y magia son inseparables en los comienzos.
Phármakon y pharmakós: la sutil diferencia en la terminación refleja hasta qué punto medicina, religión y magia son inseparables en los comienzos.
Estatuilla minoica de la Diosa de la Amapola, símbolo de fertilidad y medicina, con cápsulas de opio en su corona. Procedente de Creta, refleja la conexión entre plantas y rituales en la antigua Grecia.
Estatuilla minoica de la Diosa de la Amapola, símbolo de fertilidad y medicina, con cápsulas de opio en su corona. Procedente de Creta, refleja la conexión entre plantas y rituales en la antigua Grecia.

Hipócrates y la Racionalización de la Medicina: Separando Magia de Ciencia

Si nos remontamos a los albores de la medicina científica, el Corpus hipocrático (Hipócrates, 1987) marca la división entre las prácticas dedicadas a sanar y las dedicadas a procurar el mal, y más concretamente desliga esta disciplina de las técnicas que se basan en curar a través del daño a terceros, como con la utilización de sacrificios. Se termina con el chivo expiatorio del pharmakós para otorgar, de manera acertada, el poder al phármakon, estableciendo un enfoque racional a través de la experimentación y el conocimiento profundo de los medicamentos:

Al deslindar sus actos de la magia y la religión, el hipocrático niega validez a cualquier cura basada en una transferencia simbólica del mal desde alguien a otro, rompiendo así con la institución del chivo expiatorio. En vez de utilizar algún pharmakós o chivo para que absorba la impureza ajena, la nueva medicina usará el phármakon o droga adecuada. (Escohotado, 2018, p. 26).

En los tratados de Hipócrates tampoco encontramos distinción alguna entre fármaco y droga, dice Hipócrates que “son drogas las sustancias que actúan enfriando, calentando, secando, humedeciendo, contrayendo y relajando, o haciendo dormir’’ (Hipócrates, 1987, p. 246). 

Evolución de la farmacología: De Teofrasto a la eutanasia moderna

La ya mencionada Historia de las plantas de Teofrasto (1483), ofrece una temprana lista de expertos que se dedicaban profesionalmente a la farmacología (Escohotado, 1998), y nos indica que casi la totalidad de las regiones practicaban por aquel entonces la producción de fármacos en una mayor o menor medida. Tampoco aquí se observa ninguna diferencia lingüística que distinga droga de medicamento

Resulta interesante resaltar el concepto de la tolerancia a los fármacos, introducido según nos cuenta Teofrasto por Trasias de Mantinea y su discípulo Alexias, quienes fueron pioneros en formular de manera conceptual las diferencias individuales en la asimilación de drogas: 

Las virtudes de todas las drogas van haciéndose más débiles para quienes se acostumbran a ellas, hasta hacerse completamente ineficaces en algunos casos… Pues parece que algunas drogas son tóxicas debido a la falta de familiaridad, y quizá sea un modo más preciso de hablar decir que la familiaridad quita su veneno a las drogas, porque dejan de ser tóxicas cuando la constitución las ha aceptado y prevalece sobre ellas, como observó Trasias; pues dijo que la misma cosa era droga para uno y no para otro, distinguiendo entre distintas constituciones, y observó con agudeza la diferencia. (Teofrasto, 1483, p. 17).

En esta sociedad el acostumbramiento no se veía como un problema, sino como una adaptación positiva que permitía a los individuos convivir con las sustancias sin sufrir sus efectos negativos. Además, Trasias fue reconocido por descubrir un eutanásico dulce, capaz de inducir una muerte fácil y no dolorosa, lo que evidencia un enfoque avanzado y humanitario hacia el uso de fármacos.

Parece que en España nos hemos reencontrado con este enfoque en estos últimos tiempos a través de leyes como la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia, que abrió la posibilidad de decidir autónomamente la aplicación de la eutanasia, un derecho que algunos consideran básico, mientras que otros lo repudian. En la actualidad, este tema no está exento de controversia y surgen problemas como la objeción de conciencia por parte de la mayoría de médicos a la hora de aplicar dichas prácticas. La interpretación del Código Hipocrático resulta aquí esencial, quizá ambos puntos de vista puedan considerarse humanistas, más la clave reside en determinar si se está ejerciendo un daño sobre el paciente o, por el contrario, un bien.

Conclusión 

En conclusión, la evolución del concepto de phármakon a través de los siglos nos muestra la complejidad y la ambigüedad inherentes a la naturaleza de los fármacos. 

Desde la antigua Grecia hasta nuestros días, hemos observado cómo estas sustancias han sido interpretadas y reinterpretadas en función de los contextos culturales, filosóficos y médicos. La dualidad original del término griego, que abarca tanto el remedio como el veneno, sigue siendo relevante en la actualidad, especialmente cuando consideramos el impacto de los placebos y la importancia de la percepción del consumidor.

Esta evolución semántica y práctica del concepto de fármaco subraya la necesidad de una comprensión matizada y crítica, que reconozca no solo los efectos químicos de las sustancias, sino también el poder de las palabras y creencias que las rodean.

Jorge Melero y Jorge Escohotado (Los Emboscados), en Madrid a 28/12/2024

Referencias
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  • Derrida, J. (1975). La farmacia de Platón. En La diseminación. Editorial Fundamentos. D’Ors, A. (1975). El digesto de Justiniano. Editorial Aranzadi. 
  • Escohotado, A. (1998). Historia general de las drogas. Espasa. 
  • Hegel, G.W. (1978). Escritos de Juventud. Fondo de Cultura Económica. 
  • Hipócrates. (1987). Tratados hipocráticos. (García, C., Trad.). Editorial Gredos. (Obra original publicada a finales del siglo V). 
  • Hofmann, A., Wasson, R.G., Ruck, C. (2013). El camino a Eleusis. Una solución al enigma de los misterios. Fondo de cultura económica. 
  • Homero. (2001). Himno homérico a Deméter. (Torres-Guerra, J.B., Trad.). Eunsa ediciones. (Obra original publicada en el siglo VII a.C.). 
  • Lewin, L. (1970). Phantastica. Payot.
  • López, H. (2021). Las drogas en la farmacia de Platón. El Hormiguero. Psicoanálisis, infancia/a y adolescencia/s. Recuperado de: https://revele.uncoma.edu.ar/index.php/psicohormiguero/article/view/3318
  • Martín-Gutierrez, I. (2008). Los misterios de Eleusis. Cannabis magazine, 39, 70-73.
  • Nilsson, M.P. (1969). Historia de la religiosidad griega. Editorial Gredos. 
  • Pabón, J.M. (2014). Diccionario manual griego. Griego clásico-español. Vox Lenguas clásicas, p. 617. 
  • Parra, M. (1988). La hipótesis Sapir-Whorf. Forma y Función, (3), 9-16. Recuperado de: https://revistas.unal.edu.co/index.php/formayfuncion/article/view/29488 
  • Platón. (2014). Las leyes. (Pabón, J.M., Trad.). Alianza editorial. (Obra original publicada en torno a 428 a.C.). 
  • Rodríguez, J.M. y Balma, Q. (2012). Las plantas y los hongos alucinógenos: reflexiones preliminares sobre su rol en la evolución humana. Reflexiones, 91(2), 9-32. 
  • Teofrasto. (1483). Historia de las plantas. (Díaz-Regañón, J.M., Trad.). Biblioteca clásica Gredos, 112. (Obra original publicada en torno al siglo IV a.C.).
Foto de La Emboscadura

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La Emboscadura La Emboscadura es la editorial  monográfica sobre Antonio Escohotado de su hijo Jorge Escohotado. Junto con Jorge Melero, trabajan para la difusión global del pensamiento de Antonio Escohotado.  [...]

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